UX

Lean UX: qué es y cómo ayuda a los usuarios

Diagramas de Gantt, análisis DAFO, método Personas, mapas de empatía, Focus Group, Scope Canvas… La documentación que los profesionales de UX entregan a sus clientes a veces se convierte en un fin, en vez de un camino para alcanzar un producto mejor para el usuario. 

BBVAOpen4U
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26 Jun. 2017

La experiencia de usuario se ha convertido, desde hace algún tiempo, en una de las disciplinas mejor valoradas en la creación de productos digitales, puesta en práctica en la conceptualización y el diseño de páginas web, aplicaciones, mensajería instantánea y en sectores tan dispares como el comercio electrónico, los medios de comunicación, la banca o el gran negocio de las redes sociales. Lean UX es la materialización de una forma concreta de entender la metodología y el proceso de trabajo por el que se da valor diferencial a los productos de los clientes: enfocar la experiencia de usuario en aportar valor al usuario y menos en los entregables.

El objetivo final es trasladar todos los valores heredados de las metodologías Agile y Lean al trabajo de experiencia de usuario. Si aterrizáramos esta idea a una definición más accesible, la meta sería generar nuevas dinámicas de gestión de recursos para la creación de productos mínimos viables que aporten valor al cliente y al usuario con menos esfuerzo humano, menos capital, menos material y en menos tiempo, sin que eso provoque un resultado con menos calidad y más fallos.

Dentro de la labor de los profesionales de la experiencia de usuario, en muchas ocasiones existe un enfoque excesivo en la creación de documentación de apoyo y algo menos en la generación de valor real. Eso no quiere decir que los entregables no formen parte del proceso lógico de definición de producto, investigación, análisis, diseño, implementación, lanzamiento y mejora posterior. El profesional de UX es transversal a toda esta línea del tiempo del desarrollo de producto y, con una buena metodología, es capaz de introducir avances únicos para el cliente y el usuario.

Especificaciones UX: parte del proceso de UX

Todo el volumen de documentación que era y es habitual que los profesionales de UX entreguen al cliente recibe el nombre de especificaciones UX. Los anglosajones utilizan el término abreviado de ‘The Spec’. A veces es tal el volumen de requerimientos y especificaciones que las empresas entregan a sus clientes para justificar su trabajo y el coste de su asesoramiento, que los profesionales de UX se convierten, sobre todo, en expertos en la creación de entregables técnicos.

Si esta tendencia se combina con una metodología de trabajo en cascada, lo habitual es generar excesivo ruido y lo que el cocreador del Scrum Jeff Sutherland llama residuos. El término exacto procede de su libro ‘Scrum’, donde explica algunos de los valores de esta metodología ágil con ejemplos sobre el trabajo pensado en sprints cortos y la entrega periódica de productos funcionales. Los residuos son todos aquellos elementos que intoxican todo ese proceso y que realmente no aportan valor al único elemento realmente importante: el producto que utilizará el usuario.

Si el enfoque de la creación de documentación no es satisfacer al cliente, sino establecer unos objetivos claros en el desarrollo del producto y aportar valor real en sus funcionalidades a lo largo de todo el proceso, el conjunto de especificaciones no son ruido ni residuo, sino un elemento esencial para tener productos exitosos.

Fruto de estas preguntas…

  • ¿Quiénes son los usuarios?
  • ¿Cuáles son las tareas y metas?
  • ¿Cuál es su nivel de experiencia?
  • ¿Qué información se necesita de los usuarios
  • ¿Cómo se espera que el producto funcione?

… Los profesionales de UX generan documentación de todo tipo:

  • Objetivos y metas del proyecto.
  • Marco de especificaciones funcionales.
  • Diagramas de Gantt para establecer los plazos de entrega.
  • Análisis DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades) para hacer estudios de la competencia, más conocidos como benchmarking.
  • Encuestas online y entrevistas personales.
  • Focus Group: método para recabar información de los usuarios en grupo. 
  • Método Personas: permite a los profesionales de UX mapear a usuarios reales de un producto. Establecer cuáles son sus necesidades, actitudes y comportamientos y a partir de ahí trabajar en mejorar un producto o usarlo como punto de partida para empezar el proceso de diseño.
  • Mapas de empatía: sirven, junto al método Personas, para crear un usuario real con el que ser capaces de empatizar. Permite al profesional crear un producto pensado para él. Qué ve, qué oye, qué siente, qué dice y qué hace son cinco de las preguntas esenciales para crear, con éxito, un mapa de empatía.
  • Mapas de experiencia de cliente: la idea es recrear el camino que un usuario sigue en la experiencia que tiene con un producto o un servicio para detectar cuáles son los puntos de dolor (para eliminarlos) o los momentos de satisfacción (para conservarlos o bien potenciarlos y aumentar la retención).
  • Scope Canvas: permite definir los elementos esenciales de un proyecto a través de las necesidades, las motivaciones y los propósitos de sus usuarios, y los propósitos, el impacto y los objetivos del negocio. Este análisis nos llevará a una redacción de acciones y unas métricas para medir el éxito.

En este gráfico de la empresa Continuum se ve el orden del proceso: 

  • Diagramas de afinidad: permiten generar subconjuntos de un grupo aleatorio de ideas. Es una forma útil de organizar un grupo desordenado.
  • Inventarios de contenido: todo el contenido que es necesario para un proyecto digital, tanto el ya existente como el de nueva incorporación. 
  • Árboles de contenido: todo el volumen del contenido de un proyecto digital se ordena de forma jerárquica a través de estos árboles de contenido.
  •  Gráficos de flujo: generan flujos de transición real de los usuarios a través de funcionalidades concretas de un producto, por ejemplo, del carrito de la compra de un comercio electrónico. Se detectan problemas de usabilidad.
  • Prototipado: existen prototipos de bajo nivel donde el diseñador UX plasma las funcionalidades básicas del proyecto, conceptualizadas en la fase de investigación y estructura, y de alto nivel aportando más precisión visual.  
  • Wireframes: esquemas sencillos de una interfaz de usuario donde se colocan los elementos clave de las funcionalidades para el usuario. Es lo que permite vincular las funcionalidades (back + front) con el aspecto visual (front).    
  • Storyboards: facilitan visualizar con dibujos el proceso de interacción.  
  • Y el cierre: la propuesta de valor. El conjunto de medidas y recomendaciones que los profesionales de UX hacen a un cliente para mejorar su producto. Sobre la mayoría de todos estos entregables existe una gran cantidad de documentación explicativa, con objetivos y herramientas para hacerla.

Lean UX: proceso iterativo

El proceso Lean UX se basa en el proceso Build-Measure-Learn (Construir-Medir-Aprender). La documentación, fruto del proceso de investigación, estructura, organización y diseño es, en cierta forma, un hilo conductor que se debe integrar en ese proceso iterativo y no ser un objetivo en sí mismo, sino un camino. Hay un gráfico compartido cientos de veces que lo resume a la perfección:

La idea de Lean UX es generar siempre conocimiento validado sobre un producto ya en el mercado o aún por lanzar. Sólo es posible extraer conclusiones valiosas de los usuarios que ya usan o utilizarán ese producto. Esas pruebas de usuario acaban con datos de métricas, normalmente a partir de unos KPIs bien definidos, que facilitan evaluar el éxito de esas conclusiones. Si son oportunas, el proceso finaliza con un producto mínimo viable (MVP) para el mercado. Si no lo son, el equipo debe pivotar para volver a iniciar el proceso y alcanzar conclusiones válidas.

Ese proceso iterativo, circular, global, alejado de las metodologías en cascada, permite mejorar el resultado y llegar a la meta en tiempos mucho más cortos.  

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