Estados Unidos encara el open banking

Estados Unidos encara el open banking

Analizamos el informe del Departamento del Tesoro sobre la apertura del sistema financiero al ecosistema fintech y la innovación.

08 Ene. 2019

El open banking gana fuerza y la necesidad de regularlo no espera. Después de la entrada en funcionamiento de la PSD2 en la Unión Europea, el CMA Open Banking en Reino Unido, el HKMA en Hong Kong y otras iniciativas en Australia, Japón y Brasil, es el turno de Estados Unidos. ¿Pero cómo dice el país que quiere avanzar?

El pasado agosto, el Departamento del Tesoro estadounidense publicó un informe destinado a fomentar la innovación en las áreas de préstamos, pagos y gestión del patrimonio, que además pone los mimbres para gestionar el open banking. 

Estados Unidos carece en la actualidad de una legislación sobre open banking pero el mercado pisa el acelerador y el Tesoro se ha visto obligado a esbozar unas primeras recomendaciones, a modo de grandes líneas maestras, para definir aspectos generales de este modelo como son el uso responsable de los datos financieros de los consumidores, la generación de un entorno regulatorio que fomente la innovación y evite la fragmentación, actualizar la legislación respecto de una gran cantidad de productos y actividades y crear bancos de pruebas (sandbox) para innovar. El Tesoro también quiere actualizar la regulación en cuanto a préstamos, pagos y planificación financiera para facilitar que los fintech entren en escena.

Y aquí es donde cabe el ejemplo de Europa. Además del éxito del modelo europeo, también la experiencia británica ha demostrado los beneficios del trabajo conjunto para lograr un sistema que proteja a los consumidores y a las pequeñas empresas al tiempo que promueva su bienestar financiero, fomente la innovación y vaya en beneficio de las entidades financieras.

En concreto, la Administración estadounidense recomienda al mercado alejarse del screen scraping para, en su lugar, utilizar APIs, más seguras. Sin embargo, Estados Unidos ni ha establecido ni acordado las normas sobre estas interfaces. De ahí la importante labor de NACHA, la asociación de pagos electrónicos, y su cooperación con la industria para desarrollar estándares y mejores prácticas.

Un buen primer paso es crear APIs, plataformas de desarrolladores y ecosistemas inteligentes de distribución de ingresos. El informe augura a los bancos una ventaja competitiva como promotores e innovadores en este espacio, un papel importante en esta nueva era. Aquellos bancos que tomen la iniciativa estarán mejor posicionados para competir frente a los gigantes tecnológicos que irán incorporándose al segmento de servicios financieros.

Además, y aunque el Departamento del Tesoro no requiere a los bancos que se abran a través de APIs, sí recomienda a los reguladores que eliminen las incertidumbres legales y reglamentarias que están "impidiendo que las empresas de servicios financieros y los agregadores de datos establezcan acuerdos para la transición del screen scraping a métodos más seguros y eficientes de acceso a datos".

Hasta la fecha, las entidades estadounidense se han mostrado reticentes a abrirse a fintechs por cuestiones de seguridad y regulación, pero la necesidad de competir puede conminarles a adoptar un modelo seguro a través de APIs. Porque a pesar de sus muchos beneficios, es cierto que el open banking amplía per se el perímetro de riesgos financieros. En contrapartida, el Tesoro recomienda que los reguladores bancarios eliminen la ambigüedad que desalienta que los bancos adopten métodos más seguros de acceso a datos, como las API.

BBVA es un ejemplo pionero en Estados Unidos. Su filial allí lanzó en octubre pasado el proyecto BBVA Open Platform, a través de la que pone sus APIs a disposición de empresas que sin ser puramente bancarias desean entrar en el mercado financiero. Por tanto, la plataforma  otorga a terceros el acceso a los servicios una vez que se han pasado estrictos controles de seguridad.

En la seguridad reside de hecho el desafío más importante de Estados Unidos. El Gobierno trabaja para coordinar a reguladores estatales y federales y apadrinarlos bajo un cortafuegos de seguridad que garantice la inviolabilidad. El Tesoro apuesta en su informe porque la solución provenga de la empresa privada, con participación de los reguladores federales y estatales. Y encontrar la manera de abaratar los costes. El informe apunta a la computación en la nube, la Inteligencia Artificial y a la automatización del aprendizaje como claves que deben acompañar este proceso.

Con 50 Estados, al país le preocupa alinear todas sus legislaciones a fin de no perderse en fallas regulatorias. De hecho: una de las recomendaciones más controvertidas del informe del Tesoro es el llamamiento a la Oficina de Protección al Consumidor Financiero (CFPB, por sus siglas en inglés), en que expresa su inquietud por la necesidad de supervisar la regulación federal de cada uno de los Estados, por un lado, y, por el otro, las posibles restricciones de acceso de los consumidores al crédito.

El grueso de las propuestas sobre préstamos se concentran en los crédito hipotecarios sobre las hipotecas, con un enfoque en la mejora de la experiencia del cliente y de la operativa, gracias a avances como las tasaciones automatizadas. Insta a trabajar en línea a las medidas descritas por Ginni Mae (Government National Mortgage Association) en su hoja de ruta para 2020. Hacienda recomienda, además, desarrollar reglas uniformes y prácticas tanto para el cierre de préstamos como para mitigar las pérdidas.

En cuanto a la protección de datos, el Tesoro hace una serie de sugerencias sobre cómo armonizarla en todo el país, lo que permitiría a Estados Unidos ponerse al día en el plano internacional. En concreto, pide al Congreso que apruebe una ley para exigir a las instituciones financieras proteger los datos del consumidor, un aspecto en el que pone de ejemplo al Estado de Nueva York. En este sentido, propone que las entidades faciliten a los consumidores los medios para revocar el permiso para compartir sus datos cuando lo deseen.

El texto vuelve a pedir a los sectores público y privado que trabajen juntos, esta vez para crear un sistema de identidad legal digital segura, basada en múltiples factores de autentificación, por ejemplo los biométricos y pins temporales.

También exige actualizar regulaciones específicas de la amplia gama de actividades y servicios prestados por instituciones financieras no bancarias que, dice, muchas de las cuales se han quedado obsoletas a la luz de la tecnología.

Bien hallado open banking, porque no hay manera de evitar la banca abierta en Estados Unidos.

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