El desarrollo ciudadano como tendencia empresarial de moda

El desarrollo ciudadano como tendencia empresarial de moda

Cada día nuevas empresas apuestan porque sus diferentes departamentos -no solo el informático- creen aplicaciones y las mejoren, usando un mínimo código o incluso sin él. Así están logrando agilizar procesos y obtener mejores resultados.

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20 Jun. 2017

Gracias a aplicaciones empresariales personalizadas construidas sin código, las empresas están aumentando sus beneficios. Podemos llamarlo ‘desarrollo ciudadano’. Con él los empleados tienen mejor acceso a los datos, los flujos de trabajo son más automáticos y el resultado es una toma de decisiones más rápida para toda la organización.

¿Y a qué llamamos exactamente desarrollo ciudadano? Pues bien, imagina que puedes darle a los trabajadores de tu empresa ​​la posibilidad de crear aplicaciones que satisfagan sus necesidades. Así no tendrías que molestar a los desarrolladores de la compañía, que están trabajando en desarrollos mucho más importantes, y con ello consigues que la persona más cercana al problema pueda resolverlo.

Quién es el desarrollador

Por supuesto, a partir de esta dinámica surgen muchas preguntas como, ¿cuál es la ventaja estratégica? o ¿quién es ahora un desarrollador? De hecho, una de las primeras barreras a la adopción de soluciones de bajo código o sin código fue el temor de los departamentos de informática a que el control fuera entregado a personas no técnicas. Los desarrolladores profesionales temían incluso que estas herramientas les quitaran el trabajo.

Sin embargo, lo cierto es que a los desarrolladores no les gusta tener que agregar un campo o volver a ejecutar un informe con filtrado diferente. Son tareas sencillas y con ellas muchas veces desaprovechan su tiempo, mientras que no hay realmente personas capaces de llevar a cabo desarrollos más complejos. Gracias a la implementación de estas herramientas sin código, por ejemplo, pueden aprovechar sus habilidades de mejor manera. Por supuesto, requiere colaboración y creatividad por ambas partes.

En la búsqueda de mejores resultados

Detrás del desarrollo ciudadano hay un cambio generacional. Cada vez hay más millennials que están llegando a puestos directivos, y a su vez los propios millennials son el target en el que han puesto el ojo muchos negocios. Ellos quieren algo que funcione de forma rápida y fácil. Si un negocio no les da lo que buscan, buscarán algo que satisfaga sus necesidades. Justo esa idea es la que precisamente conduce al desarrollo ciudadano, ya que si los millennials no lo encuentran, averiguarán cómo construirlo.

La búsqueda de una mayor velocidad y agilidad en el desarrollo de aplicaciones es parte de la estrategia de algunas organizaciones que buscan crecer y reinventarse al mismo tiempo.

Los beneficios del desarrollo ciudadano son innegables y por eso es interesante analizar

cómo está evolucionando esta tendencia, algo que recoge el informe State of Citizen Development Report 2016 realizado por Quickbase.

Según este informe, las plataformas de desarrollo ciudadano son capaces de desarrollar 26 aplicaciones personalizadas diferentes para una variedad de casos de uso superior a las tradicionales, incluyendo gestión de activos, proyectos, inventario, contactos, personal, servicios, contratos y otros tantos.

El desarrollo ciudadano está experimentando un rápido crecimiento. Muchas organizaciones comienzan con uno o dos individuos que construyen aplicaciones con desarrollo sin código. A medida que estos desarrolladores ciudadanos comienzan a usar y compartir sus aplicaciones personalizadas, la idea que se extiende es cómo mejorar el proceso de desarrollo de aplicaciones sin necesidad de contar con desarrolladores profesionales adicionales.

Ventajas de usar el desarrollo ciudadano

Pero, ¿exactamente qué le aporta a las empresas? ¿Para qué sirve?

  • Ganar en velocidad: el trabajador responsable puede responder a los comentarios de los usuarios más rápidamente y la comunidad empresarial puede ahora aprovechar las iteraciones de mejor forma.
  • Ahorrar costes: los desarrolladores ciudadanos a menudo aprovechan casos de uso adicionales que se traducen en ahorros de licencias de software de herramientas o soluciones puntuales, al ser reemplazadas por una sola plataforma.
  • Agilidad y rapidez: las organizaciones consideran que el mayor beneficio del desarrollo ciudadano sin código es la capacidad de mantener y actualizar las aplicaciones más rápido.
  • Mejores resultados: en muchas empresas, la construcción de aplicaciones no se planteaba como una parte formal del trabajo diario. Sin embargo, con el tiempo, la construcción y el mantenimiento de aplicaciones se ha vuelto más central, ya que genera mejoras incrementales, tanto en innovación como resultados. De hecho, el 76% de los constructores de aplicaciones consideran que desarrollar aplicaciones ya es parte de su trabajo diario, frente al 68% de 2015.

 

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