El API, la llave que convierte a un banco en una plataforma de innovación abierta

Algunas empresas tecnológicas han aprovechado su dominio en Internet para entrar en el mercado financiero. Para competir con ellas, los bancos buscan nuevas vías de innovación, como la apertura de APIs bancarias.

Javier de Vega
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03 Jun. 2014

Entre septiembre y diciembre de 2013, durante la celebración del ‘datathón’ Innova Challenge Big Data, el BBVA abrió a terceros, por primera vez en España, datos reales de transacciones bancarias. A través de una API abierta (aquí, detalles de la misma) que recibió 6,7 llamadas remotas durante dos meses, dejó en manos de una comunidad de 780 programadores datos anonimizados y agregados de transacciones con tarjeta en segmentos de clientes de Madrid y Barcelona. Su reto, contribuir a la apertura de los servicios bancarios creando aplicaciones para mejorar las prestaciones al cliente. Concurrieron 144 aplicaciones presentadas por desarrolladores de 19 países.

Señalamos este hito porque refleja una apuesta innovadora y relevante: la de iniciar la transición de un banco a una plataforma de innovación abierta a terceros. Veamos por qué es importante.

La idea consiste en que el proveedor de servicios bancarios active un ecosistema de aplicaciones y servicios de terceras partes abriendo sus APIs y alojando su propio marketplace de aplicaciones, tanto nativas como externas (BBVA on the trail of its own applications ecosystem) con el objetivo de expandir el abanico de servicios al cliente.

En un sector de dura competencia, estrechar la relación con un cliente que demanda más servicios acordes con la era digital, ya sea por canal (móvil) o por diseño de experiencia (información en tiempo real, representación visual de la transacciones, reconocimiento de voz para informar de los balances a personas con problemas de visión) aporta una significativa ventaja competitiva. ¿Por qué? Porque el cliente lo demanda. Cada uno tiene distintos intereses y necesidades, y la API permite al banco redirigir con cierta flexibilidad los datos del cliente a los dispositivos y las aplicaciones que este prefiera usar, sean del propio banco o de una pequeña startup. Así de sencillo,  así de revolucionario.

Las primeras  propuestas, como la de la tecnológica californiana Yodlee (fundada en 1999 y que en 2013 ya contaba con 45 millones de usuarios y prestaba servicio a unas 150 firmas bancarias), desintermediaban a las entidades en el manejo de los datos de sus clientes. Posteriormente surgieron iniciativas como Open Bank Project, de la alemana TESOBE, que permite al banco seguir dirigiendo, con la seguridad y la garantía que conlleva, el proceso de autentificación del usuario a la hora de utilizar sus apps de finanzas personales, control de gastos, recordatorios de facturación, posición accionarial y más (así se explica en este vídeo). Su lema es ‘Bank as a platform. Transparency as an asset’ y pretende acelerar la transición de ser un banco a ser una plataforma de servicios propios y de terceros. En sus hackatones se han planteado apps para realizar donaciones fácilmente con los céntimos que resultan de las transacciones, servicios que permiten autentificación de usuarios mediante el reconocimiento facial gracias a una selfie (autofoto) o un sistema de finanzas personales pensado para niños que permite a los padres hacer un seguimiento completo de los gastos.

La tercera etapa incluye aquellos casos en que el propio banco apuesta por crear su propio ecosistema nativo y un Developer Center para después incentivar a programadores y desarrolladores a usar sus APIs. La francesa Credit Agricole lo hizo en enero de 2012 con CAStore, su propio escaparate de aplicaciones y servicios creados por terceros (más información en este vídeo). Previamente, la entidad necesitó dos años para crear su primera aplicación nativa. Cuando lanzó su catálogo, éste contaba con 19 apps de cinco desarrolladores (cuatro externos) y 24 ideas más.

Los bancos que apuestan por la innovación se enfrentan al doble reto de adaptar sus servicios al entorno digital sin perder seguridad, y afrontar que sus competidores ya no son sólo otros bancos sino empresas tecnológicas enfocadas en crear plataformas de innovación con capacidad de desintermediación técnica.  Por eso, los bancos más innovadores ya están explorando cómo integrar esta tendencia y abrir sus APIs, por lo que pronto veremos nuevos avances. Bajar las barreras de entrada para los desarrolladores, celebrar concursos y eventos de programación y suscribir acuerdos de colaboración con socios tecnológicos pueden ser algunos pasos intermedios para seguir afianzando este proceso.

Si te interesa el mundo de las APIs, puedes descubrir más sobre las APIs de BBVA aquí.

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