Así aprovechan los bancos el nuevo ecosistema de identidad digital

Las entidades financieras pueden convertirse en un futuro en las instituciones que faciliten una identidad digital verificada de los clientes, aunque los datos personales no dependan de su control ni de su gestión. Ese servicio les reportaría ingresos de terceros proveedores.

03 Ago. 2016

Todos los grandes actores del sector bancario dan por enterrado el sistema tradicional de autenticación basada en usuario y contraseña, sobre todo con la llegada del escenario posterior a la nueva directiva PSD2 (Revised Directive on Payment Services). PSD2 cambia por completo la relación entre los clientes, la banca comercial tradicional y las emergentes compañías fintech, que ahora irrumpen como un proveedor más de servicios financieros con acceso a información de cuenta y pagos. El entorno en el que los bancos cuidaban de dinero y datos ha muerto, y la gestión de la identidad digital adopta un cariz importante.

Algunas entidades llevan tiempo trabajando para el día en el que serán un proveedor más dentro del mercado europeo. Esa es la razón por la que, algunas, se están transformando en plataforma como servicio (PaaS) o adquiriendo startups del mundo de los pagos móviles, diseño o usabilidad con el objetivo de mejorar la experiencia operativa de servicio con sus clientes. Ya no serán nunca más los dueños en exclusiva de la información sensible de los usuarios si estos dan acceso a esa información y a sus cuentas a terceros actores. Su capacidad para competir depende de cómo gestionarán la identidad digital de forma segura y ágil.

Dentro de ese cambio de estrategia global de las entidades financieras, tanto en aquellas que están liderando ese cambio como en aquellas que aún no han empezado pero saben que no tienen otra posibilidad, el uso de las intefaces de desarrollo de aplicaciones ocupa un papel protagonista. Las APIs están generando negocio a las empresas que las utilizan en su estrategia DevOps en tres campos: pago por uso, modelos de suscripción y reparto de recursos e ingresos.

Lo más probable es que los bancos sigan siendo en un futuro, aún más con ese mercado liberalizado que propone la PSD2 impulsada por la Autoridad Bancaria Europea, en los únicos proveedores de identidad digital de confianza. Es decir, en los proveedores de la tecnología y la infraestructura para garantizar que cada operación financiera con terceros cumple con los requisitos impuestos por la propia normativa. Lógicamente, ese servicio tendrán un coste para el resto de proveedores que dan servicio con la autorización de los propios clientes. ‘La identidad es el nuevo dinero’ es una afirmación que da título a un interesante libro de David Birch y que resume a la perfección el futuro de esos ingresos

La identidad digital, los clientes y blockchain

Algunos expertos de identidad digital sostienen que toda la información personal que confecciona esa huella intransferible de los usuarios no puede estar en manos de bancos ni empresas fintech, sólo puede estar bajo la tutela del propio cliente. Sólo así es posible que el mundo financiero pueda proveer servicios cruzados a todos los usuarios. Si la identidad digital de un usuario recae bajo el control de una entidad, podría darse el problema de tener que disponer de varias identidades para cada proveedor de servicios, de información de cuenta o de pagos. Los datos personales deben ser visibles y accesibles a su dueño y el lugar donde se encuentren no debería ser un aspecto relevante. Hoy banco, mañana fintech.

Eso no sería, en ningún caso, un impedimento para que las entidades financieras fueran un intermediario que permitiera una identidad digital verificada de los clientes, tal y como hemos explicado con anterioridad, aunque no tuvieran los datos personales bajo su control ni gestión. Incluso en ese escenario, los bancos ganan porque una identidad digital verificada en manos de las entidades facilitaría en la mayoría de casos el cumplimiento de los requisitos de seguridad y protección.

Una alternativa intermedia sería que los bancos y las empresas fintech alcanzaran un consenso para usar la tecnología externa blockchain como sistema de auditoria única para la identidad digital de los clientes. Empresas como Credits.Vision están trabajando en la creación de redes blockchains personalizables que conectarían otros blockchains, privados por el lado de los bancos y públicos por el de los consumidores de servicios y criptomonedas como los bitcoins. En un caso práctico, el usuario subiría a blockchain los datos personales que conforman su identidad digital en un paquete encriptado, que podría ser usado por un banco, una entidad regulada por el estado o un proveedor de telecomunicaciones. 

Las APIs bancarias de identidad digital

Una de las entidades que está en proceso de transformación y ha ido incorporando startups en su estructura ha sido BBVA. La entidad española entiende que la mejora de la gestión de la identidad digital es un valor de competencia. Su filial en EEUU, BBVA Compass, alcanzó un acuerdo a finales de 2014 con Dwolla para ofrecer una plataforma de pagos móviles en tiempo real. Dwolla es, posiblemente, una de las compañías que protagonizará el procesamiento de los pagos móviles en un futuro cercano. Y esto, en gran medida, será gracias a su API del sistema FiSync.

¿Qué es FiSync? Un sistema que permite a cualquier cliente de EEUU mover dinero entre cuentas bancarias durante 24 horas al día, 7 días a la semana, 365 días al año. Lo único que se necesita es una cuenta de correo electrónico. El usuario se autentica en la entidad financiera bajo el régimen del sistema FiSync sin que la información personal quede al descubierto (fuera del entorno bancario) en ningún momento. La API de Dwolla ofrece herramientas para la gestión y control en tiempo real (24/7/365) de toda la cartera financiera de cada cliente en EEUU. De alguna forma, FiSync cumpliría con la premisa de facilitar identidades digitales verificadas de los clientes, lo que podría convertirlo en un sistema de consenso.

 

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